sábado, 19 de abril de 2014

Quien tiene la última palabra en mi vida.

Quien tiene la última palabra en mi vida.

Los balones de futbol rebotan y caen en el mismo lugar del punto de partida; lo mismo hace el pecado con nosotros, nos tiene rebotando en el mismo lugar, porque nosotros mismos le damos poder cuando no tenemos fe; pero aquellos que tienen fe no tienen que perder las esperanzas porque la última palabra la tiene Dios.

Hubo un rey sobre la nación de Judá llamado Ezequías que en Jehová Dios de Israel puso su esperanza, ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardo los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés y Jehová estaba con él; a donde quiera que salía prosperaba 2 de Reyes 18:5-7. Mientras reinaba, en la nación vecina de Israel subió Salmanasar rey de los Asirios contra Samaria y la sitió, y la tomaron al cabo de tres años 2 de Reyes 18:9-12.
Ocho años después el mismo  imperio que conquistó  a la nación vecina y hermana de Israel y capital Samaria, viene sobre Judá donde reinaba Ezequías. Es en el proceso de conversación entre el uno y el otro que podemos ver argumentos que aun hoy están en nuestra mente y nos hace dudar si en verdad Dios tiene la última palabra.

En Isaías 36:18 nos dice: mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará, ¿acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria?

En este versículo vemos un ejemplo claro de cómo el enemigo trabaja para hacernos dudar, para derrotarnos cuando estamos a punto de ganar una batalla con las tentaciones.

Mirar a otros a nuestro alrededor y ver que enfrentan nuestro mismos padecimientos  o problemas y que no pudieron superarlos es algo que desanima; pero donde otros no pudieron tú y yo podemos vencer por medio de la fe en Cristo Jesús que es quien en realidad va a padecer por nosotros y si aún no estas triunfando es porque estas peleando tu solo y no estas tomando en cuenta a Dios.

Isaías 36:20
¿Qué dios dijo hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano,  para que Jehová  libre de mi mano a Jerusalém?.
Cuando luchas con alguna tentación siempre va haber alguien o algo que te va a desanimar porque a Satanás no le conviene perderte por lo que pondrá obstáculos para que veas tu problema  como algo difícil de lograr.

Muchas veces nosotros mismos nos auto limitamos creyendo que no tenemos la capacidad ni la fuerza para luchar, cuando la misma biblia dice que somos creados a imagen y semejanza y con la capacidad para razonar que es lo que mejor nos conviene.

Mi estimado amigo no sé cuáles son tu luchas; pero déjame decirte que Dios está de nuestra parte y si en verdad creemos que Dios es capaz de librarnos de las tentaciones nada será difícil de lograr; Dios no negó ni a su propio hijo sino que lo entregó por ti y por mí,así que también nos dará junto con él todas las cosas Romanos 8:31-32.

No estamos solos Dios está peleando por nosotros y si antes cuando éramos su enemigo no negó enviar a su hijo, cuanto menos ahora que ya estamos reconciliados con él  y somos parte de su familia no negará su ayuda.
Dios nos ha dado un ayudador que es más que suficiente para socorrernos 2de Timoteo  1:7 porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Entonces en Cristo Jesús somos poderoso, tenemos poder para derrotar al enemigo, nos ha dotado de domino propio para resistir en los momentos de debilidades; la pregunta sería ¿Dónde está el dominio propio de nuestra parte cunado caemos? Porque sabiendo que Dios nos ha hecho poderos con un espíritu de poder vivimos como unos perfectos cobardes.

Isaías 36: 16-17
No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: haced  conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, cada uno de su higuera, y beba cada cual  las aguas de su pozo. Hasta que yo venga  y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.

Nos revelamos a tantas cosas  hasta el punto de resignarnos; pero a las que en verdad tenemos que revelarnos las soportamos; la resignación no es algo bueno, nos acomodamos al pecado.

Luchemos con la fuerza de Cristo y así podremos vencer  y recuerda que todo es posible si puedes creer porque la última palabra para tu vida la tiene Dio.

No hay necesidad de que el enemigo te haga rebotar como un balón de fútbol.

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