domingo, 25 de junio de 2017

La Golosina que Mata

La Golosina que Mata


Un día tuve la oportunidad de ver en un receso de clases en el colegio donde estudian mis hijos, como los niños y jóvenes hacen largas filas para comprar golosina con el fin de matar un poco el hambre o que los dulces les pueda levantar un poco el ánimo mientras llegan a sus casas y poder comer algo que les pueda proporcionar los nutrientes que el cuerpo necesita para tener una vida saludable; le parecerá tontería pero nadie puede vivir de puras golosinas, llegará un momento en que el cuerpo empiece a presentar serias complicaciones porque una galleta, un dulce no son suficientes para que nos podamos mantener en pie.

Claro yo se que todos en su momento hemos hecho lo mismo, tratar de calmar un poco el hambre consumiendo golosinas, aunque sabemos que no son  muy saludables, pero usted dirá porque estoy leyendo un artículo que hable de salud en un blog Cristiano o será que yo me equivoqué o es que el escritor se equivocó al publicarlo o al escribirlo; pues le aclaro ni lo uno ni lo otro.
El hacer mención de lo anterior es porque aunque sabemos el daño que nos puede estar haciendo el no nutrirnos correctamente usted y yo lo hemos hecho y a lo mejor lo seguimos haciendo, y hoy lo quiero llevar a la vida espiritual.

O nos alimentamos con las proteínas y nutrientes que el cuerpo necesita o simplemente vamos a empezar a morir, porque enfermarnos es alarma de que en nuestro organismo algo empezó a funcionar de una forma incorrecta; pero vámonos a lo espiritual usted y yo sabemos o si no lo sabía hoy ya los sabe que el mantener una vida espiritual requiere a parte de esfuerzo una dedicación y que nuestra alimentación espiritual sea la apropiada.

El problema de hoy en día que lo que estamos consumiendo no es espiritual o no es suficiente para mantenernos firmes, por tal razón es que nos cuenta levantarnos cuando caemos o mejor dicho por tal razón es que no tenemos fuerzas y caemos muy a menudo.
Sabe el refuerzo espiritual no viene solo porque me ponga de rodillas a clamar; usted debería de saber que para clamar tenemos que tener fuerzas pero no las tenemos porque lo que estamos consumiendo espiritualmente no es un alimento que nutra sino puras golosinas, y lo preocupante que muchos nos engañamos creyendo que lo que consumimos espiritualmente está bien y es suficiente, creemos que si no pecamos, si no me meto con nadie y cuando voy a dormir elevo una que otra plegaria eso me convierte en un hijo de Dios, esto no funciona así… el ser un hijo de Dios es cambiar totalmente de vida, usted no se puede mantener en pie creyendo que porque ya se siente lleno eso es suficiente, como hijos de Dios el sentirnos llenos no basta, lo que usted y yo necesitamos es nutrirnos apropiadamente porque eso es lo que nos va mantener en pie cuando venga la tormenta, cuando venga el día malo.

Hace varios años tuve la oportunidad de compartir un almuerzo con unos compañeros de trabajos y uno de ellos no me dejó empezar porque no habíamos orado por los alimentos irónicamente hace un par de meses tuvimos la oportunidad de desayunar y esta vez se le olvidó orar, me causó curiosidad y le pregunte qué pasó con esa costumbre y me decía que ya había logrado una intimidad con Dios y por ello el ya sabía cómo se entendía con nuestro creador… me impactó negativamente porque nos confiamos a tal grado que sin darnos cuenta ya no nos estamos nutriendo como debe de ser y esto es peligroso porque nosotros tenemos dos YO un YO carnal y un YO espiritual y el YO carnal siempre esta despierto esperando que el YO espiritual baje la guardia y al debilitarse este toma la riendas de nuestra vida.

Esto lo he vivido en carne propia, en un punto de mi vida me llegue a sentir tan entregado a Cristo que después de congregarme hasta 6 veces a la semana, mi YO espiritual estaba tan seguro que creí que me podía dar permiso de comerme una que otra golosina y no me daba cuenta que estaba perdiendo fuerzas a tal grado que el  viejo hombre se estaba fortaleciendo de nuevo mientras que el nuevo hombre estaba a punto de desaparecer. Mire a veces creemos que porque ayer oramos 30 minutos y hoy una hora mañana ya no necesitamos orar; leemos las Santas Escrituras y nomas sentimos un poco de paz guardamos la biblia o simplemente ya no lo hacemos con la frecuencia y la importancia que ello requiere.

Ahora quiero que entienda que no estoy hablando de las golosinas literalmente como las conocemos, más bien le estoy haciendo una comparación para que no confundamos que una vida espiritual requiere compromiso y dedicación, usted no puede enamorarse de Cristo si ni tan siquiera conoce los mandamientos o lo que Dios demanda de usted día con día.

A veces hay amigos que se convierten en golosina porque por una tarde en compañía de ellos dejamos de alimentarnos o mejor dicho perdemos ese alimento, al cambia una tarde en la iglesia por un tertulia con ellos; aquellos hijos que por cumplirle sus berrinche nos quedamos pendiente de ellos y Dios que espere… el trabajo es un enemigo fatal  esa golosina de la mejor, hasta nos sentimos orgullosos  ponerlo de pretexto “es que Dios sabe que yo de este trabajo como”, “es que Dios para eso me ha dado este trabajo para ser responsable”  y los estudios no se quedan a tras “es que tengo que estudiar porque mañana tengo examen”, “Dios Sabe que necesito sacarme 6 o dejaré la materia” y no es que esto sea malo sino que el descuidarnos es darle poder al viejo hombre y como usted y yo ya estuvimos allí no va ser difícil retroceder porque ese camino nos lo podemos de memoria.
Mi estimado lector quiero que entienda que no podemos llevar una vida espiritual a medias, o se nutre con un menú espiritual que estoy seguro que le va sustentar y mantener en pie, o simplemente está a punto de derrumbarse, o ya esta colapsando porque comer a medias lo va a llevar a morir lentamente y eso puede ser muy doloroso.

Espero no ofenderle pero quiero que me entienda y concluyo que golosina es todo aquello que nos engaña, es aquellos que nos está estorbando nuestra comunión con Dios, es aquello que no están impidiendo que crezcamos espiritualmente y por último es aquello que no hace bien a mi vida y por ende me está matando, sean estos amigos, compañeros, cónyuges, hijos, estudio y este ultimo fatal que es el trabajo y por eso es que Dios a muchos nos ha dejado de bendecirnos porque lo mismo que él nos dio es lo que nos impide alimentarnos espiritualmente.