lunes, 30 de julio de 2018

La virtud de diezmar


La virtud de diezmar


Malaquías 3:10-12
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vida en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos

Un amigo me conto que cuando empezó a trabajar luego de culminar sus estudios, siempre tuvo por costumbre dar un aporte económico a su madre, una mujer muy trabajadora que le había apoyado siempre con lo cual él había logrado salir adelante, pero a los pocos meses su papa abrió un negocio familiar en donde les iba muy bien. Cuando el negocio empezó a producir optó por suspender el aporte económico a su madre pues pensó que ya no necesitaba su ayuda. Con el pasar de los días la madre empezó a comportarse algo extraña, ya no le servía con la misma atención de antes como ella lo tenía acostumbrado y notaba cierto malestar en ella cada vez que él recibía su salario  lo cual también para él era incomodo pues sentía que su madre estaba mal pues si tenía lo suficiente para vivir ya no tenía por qué seguirle aportando.

Le manifesté que cuando él hacía un aporte era como una muestra de agradecimiento por el cariño, afecto  que sentía por ella o como una manera de compartir los frutos de sus logros gracia a que lo habían preparado para la vida. Cuando recibió el próximo salario empezó a aportar nuevamente y vio cómo su madre cambió nuevamente y volvió a ser más atenta, más amorosa y dispuesta.

Le cuento esto porque hoy quiero hablar de un tema que en los últimos tiempos ha sido una controversia, porque no lo entendemos y como no lo entendemos caemos en las críticas aunque también es cierto que en algunas iglesias ha sido mal utilizado este término y me refiero al diezmo.
Empecé a investigar y encontré 37 vehículos de la biblia que hablan sobre el diezmo, pero siempre me ha llamado la atención Malaquías, porque en ello Dios pone a prueba nuestra fe y nos reta a probar, lo que significa que si el diezmar no surge ningún efecto en la vida del ser humano simplemente ya no lo haga. Quiero aclarar algo que también ha sido mal interpretado y es que he escuchado a mucha gente que dice que para que va a diezmar si Dios no necesita su dinero y los ministros, los pastores o servidores se lo roban; déjeme aclararle algo que no están equivocado Dios no necesita ni su dinero ni el mío para seguir siendo Dios, y los pastores, o ministros no se lo roban, sino que simplemente lo toman porque para ellos es, para eso es el diezmos para mantener la administración de la congregación, para que la obra siga expandiéndose porque un servidor de Dios que no come, simplemente no predica y donde no hay predicación no hay fruto.

Sabe, que él no diezmar no lo condena, de hecho usted puede alcanzar la salvación y no haber diezmado toda su vida, pero el diezmar trae consigo tremendas bendiciones y no lo digo yo sino la palabra de Dios y así como este joven que sentía el cambio cuando aportaba económicamente al hogar donde se había criado y lo habían formado veía el cambio; así mismo es Dios cuando usted diezma, porque si bien es cierto que Dios no tiene necesidad de nuestros frutos, pero al hacerlo le estamos dando una muestras de agradecimiento por los frutos que obtenemos día con día y si nosotros siendo humanos nos agradamos con esas muestras de agradecimiento como no se agradará Dios al sentir que le tomamos en cuenta, porque cuando usted retiene lo que debería darle a Dios no está siendo agradecido con que el que nos da la vida y simplemente le está ignorando.

Con esto no estoy diciendo que Dios le va a tratar mal porque usted no sea agradecido con él, pero esta es una promesa que se activa solo si usted diezma y nunca gozara de ello no nunca lo hace. Pero sabe las virtudes tan grandes que tiene el ser agradecido y su palabra dice: “probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” y más todavía ..Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vida en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y los que diezman no me dejaran mentir que han experimentado esa paz y esa protección; un amigo que era muy mujeriego decía y desde que empecé a diezmar ya ni mujeres me salen, pero es que Dios dice que reprenderá al devorador por nosotros.

Creo que ya ha notado que hay gente que dicen: mira al hermano como lo ha bendecido Dios, hoy hasta se ve diferente y hasta toman de ejemplo a esas familias”, otros dicen pero es que me parece extraño porque ellos nunca tuvieron nada y mira ahora.... Pero allí se cumple su palabra cuando dice que las naciones os dirán bienaventurados porque seréis tierra deseable.

En lo personal he experimentado las bendiciones de Dios sobre mi vida, Dios has sido fiel en todo y ha estado allí siempre, me ha hecho experimentar tremendas bendiciones; pero también he visto esa quejadera de gente que tiene ratos de estar congregándose y no diezma, otros, día con día le van recortando a la cantidad que diezman pensando ahora voy a poner menos, total yo lo necesito más que Dios, cuidado no juegue con eso porque al comportarnos como niños es que muchas veces las bendiciones se van; haga la prueba y dele un puñado de dulces a un niño y luego pídale uno y va ver la reacción del niño como los esconde o los aprieta fuerte para no darle ni uno, pues igual somos nosotros que todo el tiempo necesitamos de Dios y todo el tiempo le estamos pidiendo, pero cuando Dios nos pide algo de lo que él nos ha dado nos portamos como esos pequeñitos. Somos hijos de desobediencia, somos avaros y no porque seamos ignorantes de conocer la verdad, sino que no hemos logrado comprender ni entender la grandeza de Cristo; no hemos logrado digerir que sin Cristo no somos nada. Si tan siquiera pudiéramos comprender y entender que Dios es todo lo que necesitamos, no nos doliera diezmar, pero fíjese en algo que entre más Dios nos bendice somos más agarrados de lo material.

Usted puede aportar a la iglesia cuando tiene  un salario digamos poco o cuando los ingresos del negocio son lo suficiente para vivir, pero cuando sus ingresos llegan a ser cuantiosos, su deseo o la costumbre de diezmar pareciera que se desvanece día con día.

Hace muchos años conocí a un joven muy entregado a la obra del Señor, me contaba  sus experiencias después que empezó a diezmar, pero un día los patrones le dieron como muestra de agradecimiento varios miles de dólares  y esa tarde al verlo tan emocionado le consulte si iba a diezmar y dijo “no porque es mucho dinero y mas que el pastor se va alivianar”. Pero es que esa es la naturaleza carnal y la forma de pensar cuando no comprendemos la furia de bendición que provocamos en Dios cuando somos agradecidos y sabe por esa razón es que muchas veces no pasamos de lo mismo porque entre mas somos bendecidos, mas le robamos a Dios.

Si no lo hace, le reto a diezmar y entrará al mundo de lo espiritual, a ese maravilloso mundo de la fe, verá como suceden cosas de la nada y no lo digo yo sino la palabra de Dios. Quiere vivir bien, quiere estar bien solo sea agradecido, porque lo que llega por fe nadie se lo quita.

No quiero finalizar esta primera parte de la serie “La virtud de ser aprender y comprender”,  sin antes agradecer a usted que nos está leyendo y que si está leyendo es porque Dios le ha permitido llegar hasta aquí, porque quiere bendecidle, Dios quiere manifestarse pero no lo hará si usted no se lo permite.

Puede descargar la serie completa entrando al siguiente link: https://drive.google.com/file/d/1vyXAoRySinopd2NsELLJLWk8lPBJ3YL2/view


viernes, 20 de julio de 2018

La virtud de perdonar



La virtud de perdonar


 Mateo 6:14-15
Porque si perdonáis a los hombre sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro padre celestial. Más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre os perdonará vuestras ofensas.

Hablar del perdón es tan extenso, pero hoy quiero hablar del efecto del perdón y de lo dañino que puede ser el no perdonar. A cuántos de nosotros nos han lastimado alguna vez o nos hemos sentido culpables por nuestras actitudes y que sabemos que hemos lastimado a mucha gente; creo que todos hemos experimentado esa rabia, esa impotencia de no poder defenderse carnalmente porque en la vida todos queremos ser héroes, nadie quiere perder y cuando perdemos nos resentimos y deseamos tantas cosas negativas a nuestros adversarios, porque son pocos aquellos que con humidad doblan rodillas para orar por el perdón de nuestro prójimo que nos ha hecho daño; casi siempre oramos para que Dios nos haga venganza, pero sabe, como aun vivimos en la carne como pensamos actuamos y es porque no hemos descubierto las virtudes del perdón, no hemos descubierto el beneficio del perdón a nuestra vida. Es que para eso Dios dejó el perdón para evitar que seamos condenados, porque en esto usted se condena por no perdonar y por lastimar al prójimo.
En el mundo hay tanta gente que vive odiándose a sí misma, porque se han lastimado de alguna u otra manera, y la sociedad se encarga de enseñarnos que de alguna manera tenemos que tomar ventaja y ser más fuertes que el otro, lo vemos en las telenovelas, en las series televisivas, lo escuchamos en las canciones, lo vemos en las películas, lo vivimos en la familia y la mamá le dice al niño que no se deje lastimar de sus compañeritos del colegio que tiene que responder con más agresividad para lograr que lo respeten o que le tengan miedo por aparentar ser el más fuerte y como siempre estamos siendo bombardeados eso hemos aprendido y por ello es que somos parte de una sociedad tan conflictiva y odiosa como la que vivimos en la actualidad.
Nos hemos preocupados por alimentar el odio, el rencor, las discordias desencadenado la maldad de una manera cruel en donde ha muerto tanta gente y esta manera de odiar a cobrado tantas formas desencadenando desenlaces fatales y mucha gente muere odiándose los unos con los otros.
En su palabra Dios dice mía es la venganza, mire qué bello es Dios que hasta de eso se encarga y nos evita ese trabajo de vengarnos y en muchas ocasiones no porque el vengarnos sea pecado más bien porque al vengarnos nos vamos a sentir en peor estado que el anterior, porque usted va a tomar para usted doble carga; me refiero que si antes estaba atribulado con la carga del rencor hacia la persona que le había lastimado y al vengarse va a cargar con doble culpa, si, el haberse vengado, porque muchas veces estamos llenos de ira que se nos va la mano y venimos a terminar en peor estado que el anterior.
A nadie nos gusta perder y mire como somos de crueles consigo mismo que nos hacemos tanto daño guardando rencor, odiando y maldiciendo a aquel que nos ha hecho daño y pasan los días, semanas, meses, años y el odio crece aun mas, nosotros creemos que con odiar solucionamos algo y fíjese que muchas veces el que nos ha lastimado ni se acuerda que nos ha hecho daño y el no siente ni sufre porque le odiemos, el único que sufre las cargas es el que odia.
Cuando oramos lo que pedimos es que Dios nos haga justicia y tome venganza de nuestro adversario y me gusta cuando Cristo recitó la oración del padre nuestro en donde Dice: padre perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, irónico  verdad, pero como aunque seamos hijos de Dios vivimos y actuamos como carnales y cuesta perdonar, vedad que suena ilógico que usted se ponga en actitud de oración orando por perdón cuando usted no es capaz de perdonar a su prójimo.
Cuando usted perdona se libera de culpa, del dolor, sufrimiento, el odio se disuelve, se siente libre.. Ah pero no es fácil, yo sé que no es fácil, el perdonar es un proceso de sanación que nos permite vivir en libertad de esas cargas tan pesadas que lo único que hacen es desencadenar tantas enfermedades y provocan que nuestras oraciones tengan estorbos.
Cuando estamos resentidos, cuando odiamos, cuando deseamos el daño a nuestro prójimo, cuando deseamos mal a quien nos ha hecho mal, en nuestro interior guardamos resentimiento, furia, ímpetu, ego y rencor, resumiendo todo esto a una intención de parte nuestra. Entonces cuando perdonamos al que nos ha hecho daño sentimos que parte de esa carga queda siempre en nuestro interior y como dicen los abuelos “es que a verlo siento que me hierve la sangre” pero es porque dentro de usted hay un patrón que usted activó y el perdonar no fue suficiente.
Perdonamos la ofensa, pero no la consecuencia
Cuando alguien me ofende, me lastima, eso tiene una reacción de mi parte, me pongo furioso, colérico, maldigo, y creo ese sentimiento de venganza, lo que genera de parte mía una intención hacia el adversario y allí se constituye el pecado de nuestra parte, porque desde allí empezamos hacernos daños, por ello es que el perdón es urgente, porque llega un momento en que se convierte en una necrosis que nos mata y perdemos todo sentimiento que ya no somos capaces de perdonar y cuando estamos en estado agónico que ni morirnos podemos optamos por mandar a llamar a los que en su momento no quisimos perdonar; entonces cuando perdono al que tal daño me hizo llegamos a sentir que la carga tiende a desaparecer; pero en muchos casos cuando el daño ha sido grave siempre hay algo recordándonos que esta persona nos debe algo y deseamos que le suceda igual o peor.
Pero esto pasa porque en la mayoría de casos nosotros perdonamos las ofensas pero no perdonamos las consecuencia, si, no nos hemos perdonado a nosotros mismos por lo que se creó muy dentro de nosotros a raíz de la ofensa que nos hicieron y me refiero a lo que anteriormente llamamos como la intensión que es la mezcla de resentimiento y furia lo que desencadena los sentimientos de venganza y que al final se constituye pecado.
Cuando eliminamos archivos que son muy pesados de nuestra computadora con el fin obtener más espacio en el disco duro del computador, nos damos cuenta que si una carpeta pesa en tamaño 20 Gigabyte, al eliminarla debería de quedarnos eso 20 gigabyte disponibles en el disco duro de nuestro computador pero no es así, necesitamos en la mayoría de casos desfragmentar el disco duro porque si bien es cierto que ya no podemos ver los archivos que hemos eliminado, pero han quedado ciertos registros que aunque no se ven siempre están ocupando espacio; le cuento esto porque  eso mismo nos pasa cuando perdonamos la ofensa al que nos ofende, pero para que no quede ningún patrón de resentimiento o culpa debemos de desintoxicar nuestro corazón que sería lo equivalente a desfragmentarlo pidiendo perdón y perdonarnos por la intención que hubo de parte nuestra y aunque no se culminó, pero lo llegamos a pensar por eso es necesario que eliminemos todo, porque perdonar es olvidar pero usted y yo decimos que hemos perdonado y vivimos con el recuerdo y cada vez que recordamos aun se nos escapan frase tales como: “ es que yo se que algún día la tiene que pagar” , es que eso que me hizo no se borra de la noche a la mañana, es que solo Dios sabe lo que sufrí con eso que me hizo”.
Perdone y perdónese así mismo, llénese de buenos sentimientos, desee paz, amor, salud, belleza y armonía para aquel o aquellos que un día le ofendieron y vera como día con día van desapareciendo esas heridas.
Fíjese que hay gente que de ser enemigos a muerte, llegan a ser grandes amigos, es porque descubrieron esa virtud del perdón, aprendieron a perdonar y perdonarse. Usted también puede llegar a descubrir esa virtud del perdón, perdone y verá como se llena de paz, gozo y se sentirá libre. Cristo fue crucificado siendo inocente en todo momento por ello aprendamos de él que perdonó y pidió perdón por todos aquellos que le hicieron tanto mal.
No hay nada más maravilloso que caminar y sentirse libre, saber que no debo ni me deben y que Dios es la fuente de mi suministro y me llena de paz porque no hay nada que me estorbe.