miércoles, 29 de mayo de 2013

EL ENGAÑO DEL ENEMIGO



EL ENGAÑO DEL ENEMIGO

 Andamos por la vida haciendo cosas que creemos que están correctas y nos protegemos de una u otra manera para evitar el peligro. Creemos que tener cuidado de no pasar por los lugares que constituyen un riesgo y evitar meternos en problemas, con eso nos basta y ya estamos fuera de todo peligro.
Muchos creen que porque están apartados del mal, así tiene un buen estilo de vida; como esto es agradable ante la sociedad con eso nos basta; a esto le llamo el engaño del enemigo.
Al enemigo no le conviene que nos apartemos del mal, porque su preocupación es mantenernos ocupados en el pecado haciéndonos creer que si no hacemos nada malo con eso nos basta.

Mucha gente cree que porque no somos esclavos de ninguna tendencia pecaminosa no somos partícipes del pecado; pero es el enemigo quien a segado el entendimiento para que creamos ser libres y cada día nos aprieta más la venda que ha puesto sobre nuestros ojos para que no veamos la realidad de las cosas.
Siempre ha tratado de engañar a la humanidad de una u otra manera. Su trabajo ha sido fructífero, a tal punto, que se ha incrustado y anclado en el corazón de mucha gente; recordemos que también trató de tentar a Jesús MATEO 4:1-11.
Estamos sirviendo a dioses ajenos y por ello no sentimos paz en ningún lugar, porque a quien estamos sirviendo es a Satanás, quien usa falsos maestros, falsos apóstoles para engañar a la gente y se disfraza como ángel de luz.

 2Corintios 11:13-14 Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apostales de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

Así que no nos engañemos creyendo que lo que recibimos viene de lo alto, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz para complacer nuestros deseos haciéndonos creer que eso nos basta y que no necesitamos nada más; nos hace creer que somos autosuficientes para que creamos  que solos nos podemos proteger de todo peligro, que podemos con nuestro padecimientos y se van heredando de generación en generación, no logrando salir del fango a donde nos ha llevado el pecado.
Pero en vano sufrimos los tormentos y consecuencias de ese engaño porque la deuda ya fue pagada.

1Corintios 15:3 Porque primeramente os he enseñado lo que así mismo recibí: Que CRISTO murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.

Como veras Cristo ya pagó por nosotros, para que no sigamos viviendo bajo el yugo de la esclavitud a la que Satanás nos tenía sujetos.

Juan 1:12 más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

La única manera de salir de este engaño es recibiendo al hijo y creer en él para ser hechos hijos de Dios; solo esta  manera Dios nos puede arrebatar de las manos del enemigo.

Es ahí cuando Dios empieza a obrar en nuestra vida, mostrándonos sus maravillas, acariciándonos en su inmenso amor como un padre mima a su hijo y le contempla cuando sufre, es ahí cuando no necesitamos de nadie porque él es más que suficiente.
  


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