sábado, 4 de mayo de 2013

LA FIDELIDAD PAGA DOBLE



La Fidelidad paga doble

Estamos acostumbrados que cuando tocamos una puerta, nos la abran de inmediato, ó cuando hacemos una larga fila para realizar cualquier trámite, nuestra preocupación es por avanzar rápido, aun cuando sabemos que siempre nos van atender, porque ya hemos estado en esos trámites y siempre nos han atendido mucho antes de lo que nos imaginamos.
Pero todo esto tiene su trabajo y es el sacrificio de estar en pie y saber esperar. Igual nos pasa cuando ponemos en Dios nuestra confianza, nos sofocamos porque Dios no nos contesta de inmediato y muchas veces no estamos preparados para recibir la respuesta, a veces Dios mejor calla porque no estamos trabajando para recibir
Queremos que Dios sea fiel y que nos dé una solución inmediata; pero no queremos trabajar para obtenerla. Dios quiere que nos esforcemos y que trabajemos para obtener su favor, que le seamos fieles, que le sirvamos en los días malos como en los días buenos; recordemos que lo que Dios nos ha dado es con lo que él quiere que empecemos a servirle. Aprendamos a guardar silencio cuando Dios calla.

1corintios 10:9
“Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes”.

Muchas veces nos resentimos porque creemos que Dios no escucha nuestras peticiones, tentamos a Dios poniéndole a prueba o queriendo torcer su mano; nos resentimos porque vemos bendiciones en otros y nosotros seguimos esperando; pero cuando nos resentimos con Dios perdemos, porque el que se resiente empieza de nuevo.
Pidamos paciencia para saber esperar en Dios no desmayando, ni regresando de donde él nos ha sacado, porque cuando aprendamos a vivir conforme a su voluntad, entonces vendrá la recompensa.

1 Corintios 10:12
“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”.

Dios no nos pide que seamos perfectos, si no que nos apartemos del pecado, que nos mantengamos lejos de la tentación, porque el hijo obediente es digno que su padre le ponga atención y le atienda cuando le necesita.

Hebreos 6:18
“Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudidos para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros”.

Dios nunca miente en sus promesas porque él es fiel; si muchas veces no recibimos porque no estamos caminando conforme a la voluntad de él, nos quejamos porque creemos que lo que tenemos es poco y que merecemos más que otros; pero Dios es justo y paga bien a quien bien le sirve.
Lo que Dios nos pide es poco, solo quiere que nos dobleguemos a él y aprendamos a vivir dependiendo totalmente de él y no de dioses ajenos. Seamos pacientes, gocémonos con lo que Dios nos ha dado y cuando aprendamos a vivir bajo su yugo, es ahí cuando Dios se manifestará en gran manera y recibiremos más de lo que hemos estado esperando, porque  la fidelidad paga doble.
Recuerda Dios no se queda con nada, él siempre te va a corresponder porque en las buenas y en las malas ha estado contigo  y esa es su promesa.  

2 Tesalonicenses 3:3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal  

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