miércoles, 28 de mayo de 2014

Volviendo a mis raíces

Volviendo a mis raíces


Deténgase por un momento  y reflexionemos un poco sobre los acontecimientos que a diario  vemos en las noticias  y que está pasando aquí en nuestro entorno y en el mundo entero ¿escalofriante verdad?.

Si usted y Yo aún no somos noticia no es porque seamos unos angelitos ni mucho menos unos Santos que no pecan, más bien es porque Dios aún tiene misericordia de nosotros para  que logremos un arrepentimiento de corazón.
 Dios nos está hablando a cada momento que nos apartemos del mal camino, porque el hecho que nos vean con una biblia bajo el brazo o de rodillas en una iglesia no nos hace Santos y tampoco esto garantiza que alguien este arrepentido de su mal camino.Un verdadero cambio se ve cuando empezamos a dar frutos dignos de arrepentimiento.

No sé si es su caso pero muchas veces llevamos un buen rato congregándonos y a nuestros padres no les hablamos o aún les guardamos resentimiento por algo que paso hace muchos años; o usted no sale de su oficina porque no soporta a más de algún compañero de trabajo, o quizá usted no visita a sus parientes porque sabe que va a llegar algún familiar a quien no soporta verle.
Nuestro comportamiento es más hipócrita que los que aun andan en el mundo, fíjese que hasta tienen más paz ellos que nosotros; cuando debería ser todo lo contrario. Nosotros como hijos de Dios deberíamos de brillar para que ellos pudieran imitar a nosotros, pero nos hemos dedicado a criticar lo que ellos hacen creyendo que nosotros con el simple hecho de llamarnos hijos de Dios podemos juzgar a los demás.
Vemos los pecados más grandes en ellos, cuando  la vida que estamos llevando no  nos hace diferente.

Nosotros estamos llamados a ser misericordiosos para con aquellos que andan en malos caminos como los que no andan en ellos.

Mi estimado hermano usted y yo tal vez estemos cometiendo el mismo error creyendo que nuestro llamado es solo a correr y correr porque nos han dicho que al final de la carrera tendremos la recompensa, pero  ¿y los que están a su alrededor? No podemos ir solo de paso y que ni tan siquiera nos conmueva  ver como hay muchos que sufren y pudiendo hacer algo no hacemos nada; ¿Cuánta gente extiende su mano para pedir misericordia? Y usted bien pasa desapercibido ignorándoles por completo… tal vez crea que el ayudar al desvalido no es obligación de usted, pero la biblia dice que el que al pobre da a Jehová presta. Proverbios 19:17A Jehová presta el que da al pobre,
Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.

Ellos también son tu prójimo y una manera de amarlos es siendo misericordiosos para con ellos. O quizá esto le parezca muy extremo y sacado de la realidad; pero no pasa que muchas veces caemos en desgracia porque mientras usted está almorzando en buen restaurante sus papás no tienen para comer;  o usted disfrutando en la playa cuando ellos deseando un helado y no lo pueden comprar porque no tienen dinero y así  podría seguir exponiendo casos que usted sabe que son una realidad de hoy en día que ni nuestra familia nos mueve a misericordia.

Mi estimado  amigo a veces llegamos tan alto y es esto mismo que hace que nos olvidemos del que está abajo, cuando nosotros mismos éramos parte de ello, y cuando pedimos misericordia alguien la tuvo por nosotros y ahora que podemos le negamos la ayuda al que la necesita.
Y no crea que lo estoy inventado, he visto este mal en mucho hogares siendo Yo también uno de ellos, por ello déjame decirte que nos es necesario volver a nuestras raíces y reflexionar un poco quienes éramos y donde estábamos cuando Dios permitió que alguien tuviera misericordia de nosotros, cuando no teníamos para comer, cuando no pasábamos de la misma camisa, porque el mismo que un día tuvo misericordia de nosotros también nos la puede quitar y vamos a terminar en peor situación que la anterior.

Siéntase dichoso que a pesar de vivir rodeado de violencia usted a un no ha sido víctima, que a pesar del hambre que pasa mucha gente usted aun come; que a pesar que hay mucha gente jóvenes,  adultos y niño con grandes enfermedades usted aún está sano. Quizá usted crea que no puede hacer nada por ellos. Déjeme decirle  que está muy equivocado, sí, puede hacer mucho, ore por todos ellos como si lo estuviera haciendo por un pariente suyo, porque solo cuando usted tenga compasión por el dolor ajeno podrá ver sus frutos en los demás y es allí que estará brillando  para que aquellos que no hayan el camino y que necesitan de luz porque es su única esperanza.


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