jueves, 9 de enero de 2014

AMANDO ESTAR ENFERMO

AMANDO ESTAR ENFERMO

Es interesante pensar que alguien ama estar enfermo, muchas veces cuando estamos pequeños pensamos que decir que nos sentimos mal, es lo mejor para no ir a estudiar, nos alegra poder quedarnos en casa y no responder a nuestras obligaciones, pero cuando crecemos cuanto más nos enfermamos más nos preocupa nuestras responsabilidades, incluso podemos tener una fuerte gripe, pero aun así vamos a trabajar, no nos importa el dolor de cuerpo, la constipación e incluso la temperatura porque hay responsabilidades que cumplir, pero ¿Por qué amamos estar enfermos espiritualmente?

Quizás te extrañe esta pregunta pero es una realidad ya que constante mente cuando caminamos correctamente con Dios o por lo menos comenzamos a intentarlo comenzamos a recordar lo que se “disfrutaba” del pecado y lo escribo así entre comillas porque jamás vas a poder disfrutar el pecado con libertad ya que siempre estarás ocultándote,  estimado lector esa sensación de extrañar la aparente libertad que tenias cuando estabas sumergido en el pecado es un vil engaño del enemigo, no creas que lo que necesitas es  volver atrás para recordar un poco esa libertad, eso espera el enemigo que des un paso atrás.

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,” Filipenses 3:8

El versículo anterior debe ser una realidad en nuestra vida, debemos añorar sentir eso cada momento, se que quizás cuando no conocías a Dios tenias gente a tu alrededor que te acompañaban en cada etapa de tu vida, y ahora que estas con Cristo la gente simplemente se alejo, te ven como un enfermo, antisocial, hasta se extrañan porque tu no eras de esa manera, sabes quizás cuando miras las redes sociales ves que ellos siguen celebrando , siguen disfrutando de los placeres que les da la carne, ves fotografías de fiestas, de paseos, celebraciones etc. Y simplemente tú no estás ya ahí, pero quiero recuerdes cuando conociste a Cristo, se sintió como cuando uno es sano de una enfermedad, cuando conocí a Cristo por fin pude respirar con libertad sabiendo que ya no estoy solo, cuando conocí la verdad pude entender lo enfermo que estaba y que el médico espiritual por excelencia es nuestro Padre Celestial.

“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26

Estimado lector no añores volver estar enfermo, te suplico que recuerdes de donde te ha sacado nuestro Padre, la promesa anterior es que si le seguimos y andamos delante de él correctamente, Jehová será nuestro sanador, y no solo se refiere a debilidades físicas sino que a todo lo que te aqueja, a todo dolor que este atormentándote el pueda sanarte, puede sanar tu depresión, puede sanar tu soledad, puede sanar tu baja autoestima, puede sanar tus adicciones.

Con todo mi corazón quiero recordemos y me incluyo cuando tocamos fondo, recuerda el dolor que sentías, cuando en medio del pecado nadie estaba contigo, cuando lloraste por la frustración de la incapacidad de poder salir de tu adición, cuando tu depresión te mantenía cautivo de ver la vida como realmente es, como un regalo de lo alto, no añores regresar a eso, en el pecado jamás habrá satisfacción,  es mentira pensar que probar nuevamente los placeres del mundo no te hará daño. El diablo solo busca un instante de flaqueza para poder dañarte todo lo que pueda, no juegues con la misericordia de Dios, quizás has tenido el privilegio de haber salido del mundo de la esclavitud sin ninguna consecuencia mayor que solamente las vividas, pero si vuelves una sola vez, como tú piensas puede ser la única que vez que necesita el enemigo para dañarte.

Quiero que recuerdes una enfermedad tan sencilla como la gripe, cuando la tienes te cuesta respirar, tu cuerpo no se encuentra bien por la influencia del virus y cuando la gripe ha pasado sientes un gran alivio poder respirar normalmente, así es el pecado cuando estás en el no vives ni respiras como debe ser, cuando conoces la cura de nuestro Padre, sientes un alivio al respirar con libertad, no desees volver a enfermarte porque la próxima infección podría ser mortal.

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