sábado, 10 de agosto de 2013

HABLEMOS DEL PECADO SEXUAL

Hablemos de pecado sexual


                             
1Corintios 6:18
Huid de la fornicación…..

Se habrá dado cuenta que cuando está frente a un río y necesita pasar a la otra orilla le es necesario mojarse los pies o de lo contrario no le será posible pasar; igual nos pasa en el lapso de nuestras vidas que nos ha vendido al idea que para hacerse hombre es necesario tener relaciones sexuales a temprana edad para descubrirse si en verdad somos hombrecitos o tenemos otro tipo de inclinaciones. Según la ideología de algunas personas es necesario que el ser humano pase por el pecado sexual en su infancia para que pueda conocerse así mismo; pero esta es una mentira que el enemigo ha puesto ya que muchos carecemos de información, es por ellos que hacemos del pecado sexual la esclavitud más grande que puede enfrentar una persona.

El machismo del ser humano está llegando tan lejos que hemos llegado a creer que, quien pasa de los 20 años y no ha tenido relaciones sexuales es porque es homosexual, que no está seguro de su identidad y hasta le marginamos. Lo más grave de esto es que en algunos casos son los mismos padres los que empujan a los hijos al pecado sexual, porque según ellos de esta forma les queda comprobado que sus hijos son unos verdaderos hombrecitos.

Nos hemos acomodado  a tal grado de tomarnos la libertad de ponerle valor o peso a cada pecado al que estamos rodeados y nos apartamos de ellos como por ejemplo:  no robar, no matar, huimos de no caer en los vicios, pero no huimos del pecado sexual, porque creemos que los demás pecados son peores que este y nos damos el permiso de hacer lo que según nosotros no es tan malo, porque nos han vendido la idea que el hombre entre más resbala en el pecado sexual se vuelve más importante.
Los padres educan a los hijos a evitar las malas compañías, los vicios, a no hurtar y tantas cosas como estas porque les hacen ver que todo ellos los llevará al pecado; pero rara vez vamos a escuchar a un padre decirle  a los hijos que las relaciones sexuales fuera del matrimonio y la masturbación  nos son bien vistas ante los ojos de Dios y por ello también es pecado; si acaso le advierten a las niñas las consecuencias que esto les puede traer pero no por el daño espiritual que esto les va a causar, si no por el daño físico o el que dirán. Y es esta la falta de información que lleva a los adolescentes a contaminarse en el pecado sexual.
He tenido la oportunidad es escuchar a muchos amigos hablar de esto como algo normal y me da tristeza ver cómo están tan cegados  por el enemigo, que no se dan cuenta que ese tipo de relaciones no están permitas por Dios y es lo que les está causando destrozos dentro del mismo matrimonio como son las separaciones por infidelidad.

 Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 1 Corintios 7:2.  

Todo el que vive atado en el vicio del pecado sexual la palabra de Dios le llama fornicario y los fornicarios no tienen herencia en el reino de los cielos (Efesios 5:5).
 El enemigo sabe las debilidades de cada unos de nosotros por ello sabe cuando y donde le va ser más fácil atacarnos, es por esa razón que la palabra de Dios nos aconseja a huir de la fornicación, porque mientras mantengamos la funcione hormonales activas, el  pecado siempre va estar susurrando al oído para que lo dejemos entrar. Lo preocupante es que muchos ya le perdimos el miedo y hasta creemos que es necesario y lo hacemos cotidiano y aunque estemos casados buscamos placer fuera del matrimonio. Hemos trazado una línea de lo que debemos hacer, pero a nuestra conveniencia evitando no caer en pecado a los que hemos marcados como graves; pero el pecado sexual sigue siendo plato principal en la mesa, y esto pasa cuando perdemos el temor a Dios.
De usted depende el ser libre del pecado, pues herramientas hay para huir de ello y que mejor que la palabra de Dios para que nos alimente y nos muestre el camino a seguir porque el que fornica se hace gran daño así mismo.



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