lunes, 13 de agosto de 2018

¿Quién soy y que me pertenece?


¿Quién soy y que me pertenece?

La figura paterna es algo que Dios creó para que el hombre pudiera conectarse y entender que, él, aunque es Dios también es un padre amoroso para todos los que se le acercan, pero muchos de nosotros no comprendemos la magnitud de lo que esto significa y como puede afectarnos positivamente.

Para poder recibir de Dios con eficacia tengo que reconocer en que me convertí, si tu no reconoces qué es lo que tú eres es igual que nada, si tu no reconoces la profundidad de lo que tú eres y quien eres  jamás vas a comprender lo que te pertenece. La mentalidad nuestra es traicionera porque nos acostumbra a operar de ciertas maneras, repites y aceptas lo que crees que es buenos y se hace parte de ti y no solo el ser humano sino toda la creación es así, ese es el problema, que después que nos acostumbramos a algo, tenemos que desacostumbrarnos porque en Cristo Jesús hemos sido trasladado a un sistema diferente, entonces lo primero que yo tengo que reconocer ahora que he sido trasladado es ¿qué soy? y el reconocerlo me abre las puertas para reconocer quien sos y cuando ya sabes quién eres, entonces puedes con más facilidad comprender que te pertenece.

Estos pasos son importantes para tu propia revelación, porque el saber quien soy te da tu propia posición que es un equivalente a autoridad, de acuerdo a tu posición es tu autoridad, porque tu posición te da pertenencia; tú no puedes ir a la cada del vecino y abrir el refrigerador  o abrir la puerta de su baño, tú no lo harías porque allí no eres nadie, tú no tienes posición allí, si lo único que puedes hacer si acaso es entrar y sentarte; pero en tu casa tu puedes hacer e ir a cualquier rincón, puedes andar desnudo porque tienes posición, es tu pertenencia y eso te da autoridad, por eso es que tengo que saber quién soy ante los ojos de Dios.
Tu posición te da derecho, tú tienes derecho a proyectar tu autoridad porque tienes posición como hijo de Dios, entonces todo lo que está debajo de mi tengo autoridad porque tengo derecho, y aunque en Cristo no me merezco ese derecho, pero como a Cristo le dio la gana me dio  ese derecho, por eso es que no podemos operar en esta posición como que no me lo merezco, porque como él me dio ese derecho, ahora si me lo merezco, por eso tenemos que tener un corazón agradecido con el Señor y reconocer que lo que tenemos ha sido dado, no ha sido obtenido, ha sido dado por misericordia con la diferencia que no me lo merecía, pero a la hora de actuar es igual, tengo ese derecho; tenemos que recibir esa revelación, porque de esa manera es que vamos empezar a actuar con la enfermedad, con la pobreza, con las situaciones adversas a nuestro alrededor.

A veces los cristianos no comprenden lo que tienen y qué somos, en el antiguo testamento Dios vivía en un arca y se mantenía en el lugar santísimo, solo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año, el sacerdote no representa a Dios sino que representa al pueblo, el profeta es el que representa a Dios, por medio de él es que Dios habla, por eso es que los sacerdotes hacían sacrificios. El sumo sacerdote entraba una vez al año y pasaba unas cortinas súper gruesas a hacer expiación por el pueblo, se amarraba una soga y llevaba unas campanitas colgando de su vestidos y era una sonadera constante, porque cuando ese sacerdote entrara tenía que estar limpio de pecado, no quiere decir que fuera perfecto, pero tenía que haber tenido un arrepentimiento sincero antes de entrar, por eso es la soga, no para ahorcarse sino que si este tenía pecado al entrar al arca, caía muerto y cuando los sacerdotes que estaban afuera no escuchaban mas campanitas, había que halar la soga porque el sumo sacerdote ya estaba muerto, porque la presencia de Dios era tan impactante que si él no había hecho su arrepentimiento y su expiación personal correctamente, caía muerto.
Pero quiero que entienda que eso es historia; lo que quiero que comprenda es que Dios vivía en lugar santísimo y lo cubrían esas cortinas que  simbolizan el velo que tenía el templo y de las que nos relatan las sagradas escrituras en Mateo 27:51 que cuando Cristo muere se rasgaron en dos, eran las que separaban el lugar santísimo, las cortinas se rompieron porque después que Cristo muere ya no necesitamos del sumo sacerdote para llegar a Cristo, desde ahí usted y yo podemos acercarnos a él sin intermediarios, ese lugar santísimo que cubrían esas cortinas caducó para que Dios y Cristo pudieran morar en nuestro corazón siendo este el nuevo lugar santísimo.

2 de Corintios 6:16 dice: ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de de Dios y los ídolos? Porque vosotros soy el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Ahora Dios vive en el ser humano, siempre y cuando lo hayas recibido como señor y salvador, porque solo creer en Cristo no es suficiente, la mentalidad de Dios no es solamente que creas en él, la idea de Dios es que tú le recibas en tu corazón porque él quiere morar en ti.
La biblia dice que el deseo de Dios es que todos seamos salvos y lleguemos al conocimiento de la Verdad y respaldó su deseo mandando a su hijo Jesucristo, para que su deseo fuera realidad, ¿triste verdad? porque todos los días hay más gente yendo al infierno que al cielo, entonces el deseo de Dios no siempre se cumple, porque Dios te dio el derecho a ti de tomar decisiones y él no va a violar lo que ha establecido. Dios nos da libre albedrio por varias razones, pero una de esas es que él quiere realmente tener hijos no simplemente tener súbditos y quiere que tu escojas el amarlo a él.

Sabiendo ¿qué somos? empezamos a saber ¿quién somos?; Romanos 8:16 dice: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Cristo nos da derecho de ser adoptados, así que si tú no eres lugar santísimo, tú no eres hijo de Dios, porque Cristo viene a vivir en ti cuando hay una adopción que toma lugar, el hijo te da derecho a que tomes lugar en la familia divina, pero nuestra mente no está acostumbrada a eso, creemos que Cristo come en la mesa y nosotros en el suelo… de ninguna manera, porque cuando tu entras a la familia divina nos sentamos en la mesa juntos con él porque llegamos a ser coherederos y CO significa igual, que estamos incluidos a recibir lo mismo, eso es amor, un amor que no comprendemos todavía, personalmente creo que nuestras mente no concibe esa capacidad de comprender lo grande que es su amor por nosotros y lo vamos a comprender hasta que lleguemos a reunirnos con él.

Para empezar ¿por quién darías tu vida?, ¿por quién darías a tu hijo a morir?, Dios lo hizo, Jesucristo lo hizo, por eso digo que su amor es incomprensible en nuestro entendimiento, por mucho que amemos nos cuenta entender el alcance del amor Divino. El amor de Dios es realmente difícil hasta de explicar; así que concluyendo ¿quién soy? Soy el templo del Espíritu Santo, me he convertido en un lugar Santísimo y Dios ha decidido vivir en mí y eso me hace ser hijo de Dios, adoptado… pero hijo de Dios no de segunda clase si no co-heredero con Jesucristo sentado en la misma mesa, no durmiendo en la cochera sino en las moradas celestiales.
Entonces que soy y quien soy me da pertenencia y derecho, ahora si puedo abrir el refrigerador, usar la ducha cuando me dé la gana porque tengo posición y autoridad porque Cristo me dio ese derecho:

Habemos muchos cristianos que vivimos en una mente encadenada, nos da pena, miedo o apenas creemos que tenemos parte, derecho, autoridad y pertenencia junto con Jesucristo y como tu mente no lo concibe, es por eso que vives comiendo de las migajas que caen de la mesa no como co-heredero sino como alguien que no ha sido convidado a la mesa; ¡claro! yo estoy de acuerdo con usted que no lo merecemos, y como no me lo merezco entonces tengo que vivir en constante  agradecimiento y en ese agradecimiento es que yo hago lo posible de establecer el reino, por eso diezmo, por eso ofrendo, por eso me congrego, por eso le busco en oración y por eso estudio la biblia, porque mi agradecimiento hace que yo haga por Dios y por el reino, pero el punto aquí es que tengo lo que tengo, porque me ha sido dado, tengo el derecho por la posición que él me ha dado, tengo autoridad para ejercerlo y es allí que empieza la revelación del reconocimiento de lo que tu posees.

2 Pedro 1:3 dice: como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, quiere decir que todas las cosas nos han sido dadas, ¿Cuáles cosas? todas las que pertenecen a la vida, todo lo que es natural y todo lo que es Divino, la gran pregunta es ¿lo crees o no lo crees?; ah pero entienda que si usted es creyente pero no es lugar santísimo usted no tiene derecho ni posesión, es como si estuviera en la casa del vecino y tiene que pedir permiso si le prestan el baño y no puede ni abrir el refrigerador porque no es suyo.

Ah… pero usted puede decir yo creo en Cristo, pero entienda que esa no es la meta de Dios, sino morar en ti y no lo digo yo, lo dice la biblia, por ello es que esta enseñanza es para aquellos que Cristo mora en ellos, pero usted dirá y entonces ¿qué tengo que hacer si no creo en Cristo?, pues tienes que pedirle a Dios que entre en tu corazón y te haga lugar santísimo y después que Cristo entre vuelve a leer esta enseñanza una y otra vez hasta que tu mente se someta a la verdad de Cristo y cambie los años de costumbre para nuevas costumbre en un nuevo reino que es donde Cristo reina y no quiero terminar sin antes recordarte que este es el tiempo de los valientes, arrebatarle al diablo lo que es tuyo.


Puede descargar la serie completa entrando al siguiente link: https://drive.google.com/file/d/1vyXAoRySinopd2NsELLJLWk8lPBJ3YL2/view



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