jueves, 14 de agosto de 2014

CUIDANDO NUESTRAS PALABRAS

CUIDANDO NUESTRAS PALABRAS


La oratoria es la disciplina de dirigirse a las personas y tener la capacidad de poder despertar el interés en diferentes temas, tan solo con decir las palabras adecuadas, los mejores oradores son reconocidos por la multitud y casi siempre terminan sus intervenciones y discursos en una lluvia de aplausos. Muchos consideraran que hablar no puede ser llamado un arte sino algo común y nada especial , pero día a día el saber decir las palabras correctas y hablar lo necesario nos puede evitar situaciones de vergüenza e incluso problemas mucho más graves.

"Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán  grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua  es un fuego, un mundo de maldad. La lengua esta puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno." Santiago 3:5-6

Cuando leemos sobre lo complicado y difícil que es manejar la lengua antes creíamos que esto solo hacía referencia al hecho de decir malas palabras, o contar algún chambre, ciertamente es verdad que esas actitudes son negativas y dañinas, pero hay mucho más daño que la lengua puede hacer, ya que la misma se comporta como un aguijón interno del cual podemos hacer victimas a nuestros prójimos, además de dañar y alejar la bendición de Dios.

Muchos por no poder refrenar su lengua, han caído presos por ser testigos falsos, han sido heridos por ofender sin ningún motivo, e incluso han muerto por no callar sus palabras, es difícil de explicar cuan grandes son los problemas que nos pueden ocasionar hablar demás o no hablar correctamente, los chambres, chismes, mentiras y ofensas son frutos de la falta de Dios en nuestra mente.

"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" Filipenses 4.8

Cuando tenemos en nuestro pensamiento el pensamiento de Dios sabemos discernir  lo que debemos y no debemos de hablar con los demás, hay muchas personas que les gusta hacerse notar e involucrarse en actividades para hacerse notar, muchas personas siempre quieren tener la última palabra en discusiones ya que de esa forma sienten que pueden hacerse notar y ser un ejemplo a seguir, mas no saben que exponerse sin pensar puede acarrear grandes consecuencias, debemos como dice el libro de Filipenses 4.8, llenar nuestro pensamiento de las enseñanzas de nuestro Padre Celestial, cuando nuestra mente este llena de lo puro, lo santo, lo verdadero y lo bueno sabremos que hablar delante de los demás, podremos discernir si alguna palabra no adecuada nos hará una situación difícil e incómoda y sobre todo esto podremos dar un testimonio correcto.

Si recordamos las escrituras no es necesario siempre tener algo que decir, e incluso el mismo Jesucristo cayo delante de aquellos que lo acusaban porque el sabía que era la voluntad de su Padre, pueden burlarse de ti, señalarte y criticarte pero lo que hagas en esa situación será la respuesta para poder sobrellevar esos ataques. Debemos día a día pedir sabiduría para hablar solamente lo necesario y a su vez glorificar el nombre de Dios de esta manera.




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