viernes, 18 de enero de 2013

EL MENÚ DE DIOS



EL MENÚ DE DIOS


Para que nuestro cuerpo funcione correctamente necesitamos alimentarnos bien, llevar una dieta balanceada que nos proporciones todas la proteínas que nuestro cuerpo necesita para llevar una vida sana, si no nos alimentamos bien nuestro cuerpo no va a funcionar como esperamos y es posibles que no enfermemos.
Igual es una vida en CRISTO ya que necesitamos de varios ingredientes  para alimentarnos espiritualmente y poder caminar sin tropiezo alguno, me refiero a la oración, congregarnos y meditar en su palabra.

LA ORACIÓN; entiéndase como una plática en donde podemos  comunicarnos con nuestro padre celestial.
Sin la oración no nos fuera posible comunicarnos con nuestro SEÑOR, para agradecer, para pedir sanidad, protección y grandes bendiciones que están destinadas para aquellos que le claman de corazón y que su clamor es continuo.
1 Tesalonicenses 5:17 “orad sin cesar”

Isaías 65:24
                        Y será que antes que clamen, responderé yo; aun estando ellos hablando, yo habré oído”.


LECTURA BÍBLICA.
Necesitamos meditar en su palabra, la lectura bíblica es nuestra guía para seguir caminando hasta el final; es el manual de nuestra vida donde DIOS se revela y encontramos consuelo para fortalecernos en la debilidad o gozarnos cuando estamos fortalecidos.

Y este es un mandato de DIOS en Josué 1:8 “ nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

La meditación en su palabra nos sustenta a tal grado que nos llena de gozo, así estemos pasando por momentos de aflicción, Dios siempre nos da consuelo y nos revela la respuesta que alienta nuestra vida por medio de su palabra.


LA IMPORTANCIA DE CONGREGARNOS
Porque cuando nos congregamos fortalecemos el alma, avivamos al Espíritu Santo que mora en nosotros, congregándonos logramos estar más cerca de de Dios y fortalecernos nuestra fe.

Romanos 10:17 “así que la fe es por oir, y el oir,  la palabra de Dios”.

Mateo 18:20
                      “porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos”.

Cuando dejamos de congregarnos nos enfriamos a tal grado que ya no le hallamos sentido a la oración, ni a la lectura bíblica, perdemos ese deseo de alimentarnos y si oramos es de los labios hacia afuera; pero ya no es algo que nace del corazón, porque conciente ó inconcientemente nos estamos alejando de nuestro creador, dándole espacio a que el enemigo empiece a atacarnos pintándonos cosas bonitas para que caigamos en tentación; por eso el SEÑOR nos alerta en su palabra a no desmayar.

Hebreos 10:25
                          “no dejando de congregarse como algunos tienen por costumbre”.

Porque nuestro creador sabe que cuando dejamos de congregarnos, es cuando en enemigo usará todas sus armas para derrotarnos.

Es bien importante mantener un buen menú en nuestra dieta, pero no descuidemos la receta que Dios nos ofrece, porque solo orando, congregándonos y meditando en su palabra vamos a poder cerrarle todas las puertas al enemigo.

Un verdadero hijo de Dios es aquel que no sea aparta de su palabra, se congrega y su oración es constante”




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