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miércoles, 2 de julio de 2014

¿Porque no llega la bendición?

¿Porque no llega la bendición?

El sueño de todo ser humano es poder está bien y ser una persona de éxito, esto nos hace correr y correr con el fin de lograr nuestros propósitos, porque el recibir a Cristo es decidir llevar un nuevo estilo de vida, que me recuerda que tengo que hacer las cosas bien para que Dios pueda obrar en mi vida. Pero se ha puesto a pensar porque muchas veces no somos bendecidos cuando creemos hacer todo bien.

Me atrevo a decir que la vida de cada persona es toda una receta de compuestos que si no aplicamos alguno de ellos probablemente sea eso lo que no nos permita ser bendecidos como todos anhelamos.

En cada afán de ser agradables a Dios nos esforzamos por hacer las cosas bien; oramos porque sabemos que de esa manera logramos comunicación con Dios, leemos la biblia porque nos es necesario alimentarnos para fortalecer nuestra fe y nos congregamos para poder testificar lo que Dios está haciendo en nuestra vida. Pero todo esto no significa que seamos fieles a Dios, porque si nos esforzamos por hacer  todo esto, pero quizá solo necesites esforzarte y hacer un poco de tiempo para ello.
Pero cuando se nos toca nuestra bolsa nos damos cuenta que no es fácil  deshacernos de unos cuantos dólares para dar a Dios lo que a él le corresponde; imagínese que le aplican todo descuento de ley y bien lo pagamos porque se nos obliga, pero a Dios que no nos obliga sino que es voluntad no lo hacemos como es debido y lo más triste que muchos cristianos estamos diezmando como una obligación pero no por agradecimiento lo que debería de indicarnos que estamos depositando nuestros diezmo en canastos rotos y sin darnos cuenta estamos siendo unos tontos útiles para Dios.

Déjeme llevarle a las sagradas escrituras, al libro de Malaquíasen donde vemos como Dios le echaba en cara al pueblo de Israel como se habían apartado de cumplir sus mandamientos.

Malaquías 3:7
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí y yo os volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿en qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Ahora ya se dio cuenta de que forma le estamos robando a Dios y no podemos pretender que Dios sea fiel con nosotros si nosotros no le honramos regresándole parte de lo que él nos da.
Muchas veces damos pero con dolor porque le ponemos tanto amor al dinero cuando rápido se acaba.

Mi hermano si pudiéramos entender la grandeza de nuestro Dios, si pudiera caber en nuestra mente que con él lo tenemos todo y que nada no faltaría, le aseguro que unos cuantos dólares no nos importaran y fuera fácil cumplir su mandato.

Pero vivimos afanados creyendo que un buen aumento de salario nos sería suficiente para cubrir todas nuestras necesidades, lo cual es una engaño del enemigo porque mientras estemos llevando una vida de cristianos deshonestos robándole a Dios sus diezmos y ofrendas seremos como aquellos árboles que parecen estar bien solo porque sus ramas están verdes y pasan los años y  siempre se les ven las mismas ramas, pero jamás vemos un cambio en ellos porque sus frutos nadie los conoce.

Déjeme decirle que solo cuando reconozcamos que diezmar es agradecer  a Dios por lo que él nos está dando es allí que empezará  su éxito porque está cumpliendo con un mandato divino.

Y Dios hará que usted no mendigue pan, Dios hará que no solo coma sino que también pueda guardar para mañana. Y mire como es Dios de maravillosos que además de abrir las ventanas de los cielos para bendecirnos, también nos dará protección, reprenderá al devorador para que en todo lo que emprendamos seamos productivos.

Malaquías 10-11
Traed todos los diezmos al alfolí y halla alimento en mi casa y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, sino abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador y no os destruirá el fruto de tu tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Lo que sea que emprendamos nunca será productivo mientras no estemos entregando a Dios lo que le corresponde. Porque el éxito de cada cristiano dependerá de la comunión y fidelidad que tenga con Dios; pero si no somos fieles no podemos pretender que Dios tiene que cumplir nuestros caprichos.

Quiero llevarles a Hechos de los apóstoles en el Capítulo 5-4 cuando Ananías y Safira habían vendido una propiedad no todo lo que a Dios le correspondía y a pesar que los apóstoles no lo sabían al tratar de engañar a Dios murieron uno después del otro.

Sabes no necesariamente Dios te quitará la vida porque no este diezmando pero será un cristiano prácticamente muerto porque no se ven tus frutos y espiritualmente no pasas de lo mismo.

Mi amigo este es un reto que Dios nos hace a cumplirle para que nos vaya bien en la vida.



sábado, 23 de marzo de 2013

EN VERDAD AMAS A DIOS



EN VERDAD AMAS A DIOS


Cuando buscamos a Dios en oración o en su palabra constantemente, empezamos a ser bendecidos porque nuestras oraciones ya están siendo escuchadas por nuestro padre Celestial, aunque no recibamos exactamente lo que pedimos, en nuestro corazón hay una paz inmensa que sobre pasa todo entendimiento y esta solo nos la puede dar nuestro Dios.
Cuando obtenemos el favor de Dios muchas veces empezamos a perder la humildad, y esto se nota porque en nuestra personalidad hay un cambio de carácter: ya no le hablamos a cualquiera, nuestras amistades son selectivas, a la familia la vemos con otros ojos y es ahí cuando sin darnos cuenta empezamos a apartarnos de Dios.

Porque el amar a Dios es ser agradables para con todos y no hacer acepción de personas. Nadie puede  decir que ama a Dios, si ve con indiferencia a los que le rodean ya sea en el trabajo, la congregación o la familia o los discriminas solo porque no son como tú, o porque no tienen los que tú tienes, o porque no saben lo que tú sabes.

“si alguno dice: yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano  a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”
1 Juan 4:20.

Será que en verdad amas a Dios, si ni aun sos de bendición para con tu familia, porque tienes pariente que te han lastimado o has lastimado y por orgullo o arrogancia no quieres perdonarlos. De ninguna manera puedes decir que amas a Dios porque el buen testimonio debe empezar desde nuestro hogar. Esto no agrada a Dios, porque el que es nacido de Dios no guarda rencor, ni resentimiento para con su prójimo y este es el mandamiento de Dios que si le amamos, también seremos capaces de amar a nuestros hermanos.

“Y nosotros tenemos este mismo mandamiento de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano”
1Juan 4:21

El que ama a Dios es flexible para con aquellos que se acercan para pedirle apoyo en el día malo, para aquel que no conoce de Dios, que necesita de la luz y que en nosotros pueda ver la obra del Espíritu Santo.
El que ama a Dios no hay en él engaño, no tiene discriminación para con su prójimo ni hace elección de personas para tenderle su mano.