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miércoles, 15 de mayo de 2013

EL TRABAJO DE DIOS NO ES EN VANO



EL TRABAJO DE DIOS NO ES EN VANO


Antes de hablar de este tema quiero que leas este párrafo extraído del libro “Sopa de Pollo para el Alma”
DE UNO EN UNO
En una puesta de sol, un amigo nuestro iba caminando por una desierta playa mexicana. Mientras andaba empezó a ver que, en la distancia, otro hombre se acercaba. A medida que avanzaba, advirtió que era un nativo y que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza esas cosas al océano.
Al aproximarse más, nuestro amigo observó que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y que, una por una, volvía a arrojar al agua.
Intrigado, el paseante se aproximó al hombre para saludarlo:
—Buenas tardes, amigo. Venía preguntándome qué es lo que hace.
—Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. Ahora la marea está baja y ha dejado sobre la playa todas estas estrellas de mar. Si yo no las devuelvo al mar se morirán por falta de oxígeno.
—Ya entiendo —replicó mi amigo—, pero sobre esta playa debe de haber miles de estrellas de mar. Son demasiadas, simplemente. Y lo más probable es que esto esté sucediendo en centenares de playas a lo largo de esta costa. ¿No se da cuenta de que es imposible que lo que usted puede hacer sea de verdad importante?
El nativo sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó:
— ¡Para ésta sí que es importante!

Muchas veces creemos que el trabajo que se realiza para Dios no tendrá una mayor recompensa, cuando se tiene la oportunidad de servirle, a veces servimos en la iglesia, participamos en ministerio e incluso el enemigo llega a poner duda en nuestro corazón sobre el trabajo que hacemos para con Dios, pero que dice la palabra
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”                                                   1 Corintios 15:58
Mi amigo cuando haces algo para la obra de Dios que edifique a los demás ten la certeza que nunca será en vano, nuestro Dios es justo y el jamás olvida nada, así que cuando prediques, cuando ores, cuando hables a los demás de la palabra de Dios, cuando te congregues, cuando seas ejemplo a veces por muy difícil que sea, jamás será en vano.
Muchas veces el enemigo te dirá como en el relato que lo que tú haces nunca hará una gran diferencia, pero cada granito de arena que se aporte a edificar un mundo que busque a Dios siempre pero siempre hará diferencia en la vida de los que te rodean, así que aunque el enemigo quiera quitarte la bendición del servicio, ten en cuenta que para Dios tu trabajo si es valioso por muy pequeño que sea.
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”                                                                                                           Mateo 25:23

miércoles, 24 de abril de 2013

EL TRABAJO



EL TRABAJO

Dicen que trabajar es un privilegio, hay muchas personas que quisieran trabajar poco y ganar mucho, yo soy una de esas. Pero en realidad el trabajo es una bendición, es la oportunidad que Dios te da para demostrar a los demás que eres diferente, puedes quizás estar en la misma situación que tus compañeros de labores, trabajando mucho y ganando poco ó puedes tener un buen trabajo en el cual ganes los suficiente, sea como sea cada día tienes la oportunidad de ser ejemplo para los demás.
“Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;”  Efesios 6:5-6 
Cada cosa que hagamos debe reflejar el hijo de Dios que llevamos dentro, habrán días difíciles, en los cuales los jefes se desquitarán con nosotros, que los problemas en lugar de disminuir aumentarán, en fin muchas situaciones en las cuales podríamos dejarnos derrotar ó cobrar fuerza, agarrados de la mano de Dios, esforzándonos y salir adelante sobre cada situación. Pero debemos tener presentes que nuestro trabajo es un reflejo de quien somos y a la vez da testimonio de nosotros, te aseguro que si eres un mal empleado, la gente no recordará solo tu nombre o tu cargo sino que dirán siempre “Y era un hijo de Dios ó decía que era cristiano”.
En conclusión que tú trabajo sea una evidencia de lo que  tú eres, y el Dios que está en los cielos te recompensará; porque cuando hacemos las cosas como para con Dios, tenemos la certeza que se hacen de la mejor manera y cada vez que puedas sonríe, saluda y haz que los demás quieran tener lo que tú tienes que es a Cristo en tu corazón.