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miércoles, 12 de marzo de 2014

Si lo crees ya es tuyo.

Si lo crees ya es tuyo.


Los niños siempre que quieren algo se acercan a sus padres y basta con abrazar una pierna o dar un beso y rápido convencen al papá o a la mamá para que les den lo que ellos quieren; pero saben, ellos lo hacen porque creen, están seguros que sus padres les darán lo que necesitan.  En resumen como ellos creen consiguen todo lo que necesitan siempre y cuando esté al alcance de los padres complacer a sus hijos.
Que pasaría si con esa misma seguridad que los niños piden a sus papás nos atreviéramos a pedirle a Dios, pues con seguridad que recibiéramos el favor de Dios. Cuando leemos la biblia nos damos cuenta que Dios hizo grandes maravillas y la buena noticia es que aun las sigue haciendo y usted  Yo estamos incluidos en ese plan.

Sabe que muchas veces incitamos a otros hermanos a creer esas maravillas de las que la biblia habla; pero nosotros no las creemos y es por eso que lo que pedimos no llega y si llega nos llega incompleto porque con nuestra incredulidad desviamos esa bendición hacia otro lado.

Éxodo 14:21… luego hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las agua quedaron divididas.

Aquí pueden pasar dos eventos que usted solo lea y el otro que crea lo que está leyendo; porque tantas veces nos impacta leer lo que Dios hizo en el antiguo y nuevo testamento pero llegamos pensar que eso pasó en otros tiempos, pero su misma palabra nos confirma que ese Dios del que la biblia nos habla es el Dios de hoy y de siempre Hebreos 13:08.

Mi hermano si tan si quiera puede creer que Dios es poderoso para responder a su clamor le puedo asegurar que el milagro ya es suyo. Cuando pida prepárese para recibirlo pero no deje de creer que su respuesta viene en camino, solo espere porque cuando hay fe atraemos la bendición hacia nosotros y Dios nunca se queda con nada.

Ese mismo Dios que abrió el mar rojo para que pasara su pueblo es el mismo que puede abrir las ventanas de los cielos y bendecir su vida, pero para que eso suceda usted tiene que creer que Dios si puede solucionar su situación por difícil que sea.

Ah… a veces medio creemos y nos buscamos a otros dioses de reserva por si uno falla ya tenemos a otro; me refiero a que oramos por sanación de una enfermedad pero cuando no vemos respuesta empezamos a tocar puertas de hospitales; otras veces oramos por soluciones en nuestras áreas financieras pero cuando sentimos que nos ahogamos empezamos a tocar puertas en los bancos para solicitar un préstamos. Y así hay un montón de dioses que nosotros mismo cambiamos por nuestro padre celestial,  esto solo nos va a llevar a una situación peor a la anterior y así estamos muchos por confiar en otros dioses.

 Mi hermano no estamos solos Cristo nos dejó un consolador y mediador para con el padre y nos dio potestad para pedir cuantas veces sea necesario.

Jeremías 33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.

Me llena de gozo leer este versículo porque me da autoridad a clamar y su misma palabra que confirma que me responderá; entonces tengo la seguridad que lo que pida con clamor a Dios lo voy a recibir. El problema es que nosotros pedimos pero no clamamos, porque creemos que solo lo pedimos y Dios tiene que responder. Cuando usted pide no hay seguridad que le den lo que está pidiendo más cuando clama la probabilidad que le pongan atención es más grande.

Clamemos a Dios en oración constantemente enfocándonos en lo que queremos y sea sabio clame por algo que de verdad necesita, no pida lujos porque los lujos son los que nos apartan de Dios.

miércoles, 30 de octubre de 2013

CUANDO TE ATREVES A PEDIR

CUANDO TE ATREVES A PEDIR


Recordando parte de mi infancia me puse a pensar en el trato que recibí de mis papas en ese lapso de vida que dependía de ellos y me vinieron muy buenos recuerdos, algo que ahora me impacta es que siempre que les pedía algo nunca me negaron nada de lo que ellos me podían dar; si mis papas hicieron eso, ¡imagínate lo que te puede dar nuestro Señor Jesucristo!, si hoy le pides confiando en que lo vas a recibir lo que le pidas, porque, ¿Qué? Nos puede negar nuestro padre celestial si es el dueño de este mundo, del oro, la plata y todo cuanto puedan pisar la planta de tus pies.
Salmos 24:1
De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

Quiero contar un testimonio que ha marcado mi vida y has sido evidente ante todos los que me conocen “durante mi infancia empecé a sufrir un trastorno que no podía comer carne roja ni sus derivados porque me provocaba alergia en toda la piel; al principio no sabía qué era lo que me provocaba ese tipo de malestar. A los 11 anos descubrí que eran esos tipos de alimentos los que hacían esa reacción que por cierto muy dolorosa e incómoda.
Así fui creciendo y por más que mis papas buscaron una cura, solo encontraron medicamentos que me calmaban la enfermedad; lo cierto es que conforme iban pasando los años mi enfermedad se fue haciendo más crónica y evolucionaba a pasos agigantados. En ocasiones se me olvidaba e ingería derivados de carne roja y esto me ponía muy mal a tal grado de quedarme ciego por un buen rato hasta que pasaba el efecto de los alimentos, otras veces fui a parar al hospital en altas horas de la noche, porque también tenía complicaciones para respirar debido a esta enfermedad.

Esto se hizo una manera de vivir, siempre me mantenía pendiente de seleccionar los alimentos que consumía; como no conocía el poder de Dios, no le pedía que me sanara; pero 15 años después recibí a Cristo en mi corazón, pero tampoco le pedía sanación, porque pensaba que si me mantenía pendiente de no ingerir esos alimentos que para mi eran prohibido podría llevar una vida normal.
Cierto día un compañero de trabajo a observar un plato con carne a la parrilla dijo: “esto sí que se ve rico lástima que tu no puedas comer”, esto me indignó y me puso a pensar y en la hora de almuerzo empecé a hablar con Dios y esto fue lo que le dije: “Señor yo soy tu hijo y me siento mal porque no puedo comer cualquier alimento y los demás compañero si pueden, sé que esto no me está matando; pero porque no me haces el favor y me sanas, yo se que tú puedes” ahí terminó la simple, humilde y sencilla platica y no volví a decir nada mas, pareciera que quedó olvidado.

Como a los 20 días en otro almuerzo un compañero estaba comiendo alimentos que para mi estaban prohibido y me acorde de la plática que había tenido con Dios; fue entonces que le pedí que me diera de sus alimentos, a las 5 horas después me acordé que ya era hora en la que debería sentirme mal; pero no había ninguna reacción, ninguna molestia en mi cuerpo.

Entonces una semana después me arriesgue de nuevo y fue allí que Dios me confirmó el milagro; Dios me había sanado de una enfermedad que me había torturado por 22 años.

Para mí ha sido sorprendente como Dios responde nuestras súplicas por sencillas que sean, porque a Dios no le interesa el montón de palabras, sino que le expresemos nuestros problemas, que nos atrevamos a pedir con confianza. Si no me hubiera atrevido a pedirle sanación todavía estuviera con esa carga.

Dios quiere que le tengamos confianza que nos deleitemos en su palabra,  y que le expongamos todo cuanto nos esté incomodando, no se cuales sean tus cargas; pero si tu confianza está puesta en Dios, tenlo por seguro que serás librado.

Salmos 37:4
Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón 


Sabes Dios no necesitas que seas perfecto para poder obrar en tu vida, basta con que empieces a caminar bajo su dominio y descubrirás como nuestro Señor Jesucristo hará grandes maravillas en tu vida.